El lector se encontrará con un libro de carácter enciclopédico. Este es un extraordinario ensayo fruto de numerosas lecturas a través de los años y exhaustivas investigaciones. Su autora domina la lengua como un artífice; demuestra un extenso vocabulario entre el que se encuentran las más inesperadas palabras. La amenidad de la lectura se encuentra en describir épocas pasadas – milenios A. C - estableciendo vínculos con épocas posteriores y hasta la contemporaneidad. Busca en acontecimientos modernos las contrapartes en hechos del pasado.
Leer el libro es ir desvelando las cortinas de la oscuridad para contemplar la claridad al final del túnel. Su labor investigativa la lleva a divulgar, esclarecer y desmitificar hechos en las épocas griega y romana de aquellos siglos en que comenzaron a aparecer las primeras muestras de escritura. Su tediosa labor escudriñadora no se circunscribe descarnadamente a la invención de los libros, sino que la vincula a las artes, la música, el cine, la literatura. Cada tipo de lector encuentra su espacio para acercarse desde sus gustos y su oficio o profesión a unos orígenes. Aquí se encuentran retratados porque su participación va paralela al devenir del libro: bibliotecarios, educadores, literatos, críticos, cineastas, bibliófilos, editores, historiadores.
A partir del género ensayístico, la autora presenta una variedad entretejida de géneros discursivos: historia, biografía, reseñas (poesía, teatro, novela, cine). Vallejo describe, expone, argumenta. Dialoga con los numerosos autores que ha leído y asimilado. Explica los orígenes de conceptos literarios que han llegado hasta nosotros; así clásico y canon.
Resulta ilustrativa su hipótesis sobre el manejo de ciertas palabras asociadas por un lado al comentario literario y por otro a los tejidos. Las mujeres de la antigüedad romana mientras tejían también creaban relatos, de ahí los orígenes de frases incorporadas a la crítica literaria: “la trama del relato, el nudo del argumento, el hilo de una historia, el desenlace de la narración, devanarse los sesos, bordar un discurso, hilar fino, urdir una intriga”.(384-385)
En el texto encontramos una presencia indiscutible de sus estudios filológicos. A quienes les atraigan los temas lingüísticos en general y filológicos, lexicológicos en particular, encontrarán en el libro una muestra representativa de las palabras. No sólo sus etimologías, sino las traducciones a diversas lenguas.
Fascinante es constatar lo sabido: nada en nuestro mundo contemporáneo y globalizado es totalmente nuevo, sino que sus antecedentes se encuentran en esa antigüedad griega y romana; principalmente cuando los acontecimientos se refieren a asuntos culturales, artísticos, bibliográficos, en fin, de todo tipo.
Vallejo es una escritora que deja correr su imaginación para, en unos casos, imaginar lo que pudo haber ocurrido con la base de los datos investigados. Y, en otros, elaborar su propia ficción histórica a partir de sus intuiciones, deseos, ensoñaciones.
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